La Luna

Escrito por Mercedes

La luna, espejo de las emociones…

Lo que hay que saber sobre la luna :


La luna, satélite astronómico del Sol fuente de luz, nos habla de la noche, del pasado, del nacimiento…y, ¡de la muerte! Recorre la rueda zodiacal en 28 días por lo que influirá, en algo menos de doce meses, en las doce casas que componen nuestro tema, transitará sucesivamente por los 9 planetas y los grandes ejes que se entrecruzan y entremezclan para perfilar el destino que cada alma a elegido encarnar para aprender y ….¡crecer! Siendo el planeta más rápido del zodiaco, la luna moldea nuestro día a día y más particularmente nuestros ánimos. El astro que rige las mareas bajas o altas, da ritmo a los grandes ciclos de la naturaleza desde siempre, parece igualmente reflejar las fluctuaciones emocionales de nuestro psiquismo y revelar (sin explicarlo) nuestra agitación interior que el lenguaje popular recoge en las fórmulas consagradas luna , lunático, lunario…

Todos estos calificativos expresan la naturaleza cambiante, inconstante y, ¡más bien fantasiosa de la luna! Cuarto, llena, menguante, creciente, siempre cambiando de rostro, de apariencia, se esconde y reaparece, ilumina o, ¡disimula! Pues tiende a evolucionar en función del momento y de las circunstancias, logrando, según la naturaleza de los elementos que entrecruza en su alocada carrera, emocionarnos, trastornarnos, irritarnos, lo que ilustra perfectamente la constante….aun así bien volátil…de nuestra naturaleza humana entregada profundamente a sus emociones.

Mientras el Sol ilumina nuestro recorrido y nos informa del lugar donde deseamos estar tanto en el mundo terrestre como espiritual, la luna nos lleva por los senderos más complejos de la intuición, de los impulsos y de nuestras compulsiones dictados a menudo o al menos condicionados por la herencia maternal (a veces prenatal) e, ¡incluso ancestral! Así pues la luna representa el pasado, el hogar, nuestra parte femenina (tanto para la mujer como para el hombre), nuestro vínculo con la maternidad y, ¡nuestros lazos fundamentales con la madre!

La luna en nuestro tema :


La luna simboliza primeramente nuestro origen, de dónde venimos. Por lo tanto, podemos analizar con la posición que ocupa en nuestro tema astral y las trayectorias en relación con los demás planetas, la calidad de nuestras relaciones con nuestra madre, lo que ella nos transmite sobre ella misma y su linaje pero también cómo nosotros mismos viviremos e interpretaremos nuestro papel de madre (y eso sí bajo la luz o bajo la sombra de este bagage inicial). En lo que se refiere al género masculino, definirá en parte el estilo de mujer (la esposa más que la amante) que buscaremos para lo bueno y para lo malo. Y eso antes de descubrir, mediante un trabajo sobre nosotros mismos, el porqué de nuestras atracciones a menudo compulsivas y de poder tomar elecciones afectivas más conscientes, ¡dictadas por el amor más que por la necesidad de encontrar nuestras raíces!

La luna, símbolo de la feminidad, de la fertilidad y de nuestro mundo emocional, indica también nuestra aptitud (o no) para actuar, cambiar, viajar realmente o simbólicamente, inclina según las disposiciones del tema a desarrollar más o menos nuestra imaginación y, ¡a alimentar nuestras fantasías! Por la noche es cuando contemplamos más la luna, y en nuestro dormir, liberados de los filtros de la razón y de la mente, nos abandonamos sin reserva a nuestros sueños y a la exploración más extrema de nuestros misterios…Por consiguiente, la luna nos habla de nosotros pero también de lo que nos une a la multitud, a este inconsciente colectivo que nos dicta nuestras conductas, ¡tanto buenas como locas!

La luna en su función umbilical y maternal no nos separa, no nos disocia, sino que nos invita más bien a fundirnos, ¡tanto en la placenta como en la masa! El público, el pueblo (y por extensión la democracia), la mar (la madre…), la familia en general, la popularidad y la vida pública son ejemplos de ámbitos que rige la naturaleza ondulante, versátil, fluctuante, englobante y a veces delirante de nuestra componente lunar…Mientras el Sol individualiza, separa y busca a comprender, la luna aspira a absorber, ahogar, inspirar e inducir a la fusión a veces hasta el punto de la confusión.

Maleable y por lo tanto fundamentalmente influenciable, el astro se alimentará sucesivamente de las corrientes que atraviesa y nos incitaría a dejarnos llevar sin cesar por nuestros estados de ánimo si afortunadamente (y a veces dolorosamente) no recibiera los rayos contrastados y a menudo contradictorios de nuestras redes astrales personales que a priori nos invitan más frecuentemente a tener los pies en la tierra que a bajar…¡la luna!

Irresistiblemente atraída por el campo magnético de la tierra, la luna representa todo lo que encadena mas o menos al ser a su condición humana más que espiritual, bien sea por la manifestación a menudo intempestiva de sus emociones, o por una fidelidad a menudo ciega (alimentada la mayoría de las veces por culpabilidades subyacentes) a la atadura familiar y finalmente por una adicción casi irresistible al dinero, material del color de la luna y vector de algunos de sus sueños y, ¡de sus peores pesadillas!

La Luna en su horóscopo pone énfasis en sus necesidades de seguridad, particularmente en el ámbito emocional, la clase de ambiente en la que mejor se desarrolla, y valoriza el sector zodiacal donde puede sacar su creatividad.




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