¿qué tipo de enamorado es él?

Escrito por Emmanuelle Sans

Mediante la lanzada de 2 cartas entre los 22 arcanos del naipe, puedes descubrir tu conducta amorosa y sensual, tus deseos y expectativas en el ámbito sentimental. La primera carta lanzada te revelará tu propia conducta amorosa. La segunda carta te iluminará sobre aquello que esperas de tu compañero. Antes de tirar las dos cartas, barájalas, el reverso mirando hacia ti, después extiende todo el naipe delante tuyo, procede al sorteo y consulta a continuación las siguientes interpretaciones. El Mago: Tiene humor, ingenio y un innegable talento para encantar. Sabe siempre buscar las buenas palabras para que nos interesemos en él y para atraer mujeres. Es extremadamente listo para llegar a su fin. Toma fácilmente la delantera, pero nunca realmente sobre eso que quiere. Falta de seriedad, de estabilidad y tendencia a mostrarse manipulador. La Emperatriz: Es un hombre sociable, comprensivo, sincero, dulce y autentico. Necesita una relación estable, duradera y carente de toda complicación. Aspira a compartir sentimientos leales y armoniosos y a cuidar de su compañera. Aunque sea cariñoso y protector, puede, sin embargo, mostrarse extremadamente celoso y posesivo. El Papa: Es un hombre muy firme en la moral y los principios y tiene tendencia a favorecer sus propias ambiciones y sus convicciones a costa de su vida sentimental. Por lo tanto, puede parecer rígido y carente de ternura. Sin embargo, cuando ama, es profundamente sincero y fiel. Con él, la estabilidad y la seguridad saltan a la vista. La Carroza: Dinámico, encantador, emprendedor, este hombre tiene el don y la manera para seducir. Siempre en movimiento, busca una relación sentimental estimulante que le permita avanzar y poner en marcha proyectos comunes. Es una persona apasionada que ama sin término medio, desbordado de ideas y de fantasías y ante el cual no nos aburrimos nunca. La Justicia: Es un hombre sensible a la belleza física. Concede una gran importancia a la manera de seducir y de ser cortejado. Es muy selectivo en sus elecciones amorosas. Busca ante todo una relación estable, equilibrada y armoniosa. Aprecia las mujeres simples, sinceras y serenas con las cuales pueda compartir los mismos principios y los mismos valores. El Ermitaño: Es un hombre demasiado misterioso, enigmático, discreto y solitario. Aspira a la armonía con su compañera. Tiene una verdadera capacidad de escucha y comprensión. Muy intuitivo, sabe adivinar las reacciones de su amada. Es un hombre de confianza, calmado y sereno que sabe controlarse en todas las circunstancias. Sin embargo, aprecia que sepamos respetar su necesidad de soledad. La Rueda de la Fortuna: Es un seductor nato que ama el cambio y que encuentra dificultades para comprometerse realmente en una relación. En efecto, tiene problemas para manejar sus impulsos y sus deseos. Sus amores son irregulares porque está demasiado preocupado por el hecho de vivir nuevas experiencias. Vive el día a día y es incapaz de considerar el futuro a largo plazo. La Fuerza: Es un hombre bondadoso, cariñoso, generoso. Actúa y seduce con determinación sin dejarse abrumar por sus emociones. Es un hombre reconfortante que se muestra muy atento y da buenos consejos para ayudar a superar las pruebas. Ama sin considerar, pero tiene, sin embargo, tendencia a mostrarse demasiado exclusivo. La Muerte: Muy idealista, no responde de manera racional y necesita profundamente querer transformar a la persona de la que está enamorado. Ama de manera apasionada y tiene dificultades para vivir una relación constructiva. Su gusto por el cambio y sus persistentes cuestionamientos no son tranquilizadores para llevar una vida equilibrada a su lados. El Diablo: Es un hombre que sabe perfectamente jugar con su poder de seducción para atraer los favores de las mujeres. Adora seducir y ser seducido. Es capaz de utilizar numerosas estrategias para llegar a sus fines. Es difícil resistirlo. En el amor, puede mostrarse a la vez exclusivo y apasionado o totalmente permisivo y sin escrúpulos. La Estrella: Es un hombre optimista, sociable y que tiene todas las ventajas necesarias para llegar a sus fines. Romántico, intuitivo y de mente abierta, sueña con un amor perfecto, incondicional y armonioso. A pesar de eso, puede ser tentado a privilegiar sus placeres personales, disfrutar buenos momentos y dejarse llevar por el libertinaje. Por lo tanto, es propenso a cultivar relaciones amorosas superficiales. La Luna: De naturaleza hipersensible, puede ser fácilmente desestabilizado por la oleada de sus emociones y sus sentimientos. Necesita una compañera tierna que sepa mostrarse protectora y aportarle la seguridad emocional que él necesita. Así, puede rápidamente ser decepcionado por una relación amorosa que no resulte como él lo desea. El Juicio: Con el fin que pueda vivir una vida en pareja armoniosa, sensual y serena, necesita ganar en madurez y sabiduría. Una vez que ha superado la capacidad, sabe demostrar rectitud, buena voluntad, un profundo sentido de escucha y es capaz de vivir una relación sentimental muy agradable. La Sacerdotisa: Aunque pueda parecer introvertido y de difícil acceso a primera vista, es un hombre intuitivo, extremadamente sensual, muy comprensivo y profundamente equilibrado. Necesita tomar su tiempo antes de conceder su confianza y bastante quisquilloso y selectivo en sus elecciones amorosas. Una vez la relación este establecida, estará siempre allá para proporcionar bienestar y seguridad afectiva. El Emperador: Sus compromisos en las relaciones sentimentales no son los más fieles. En efecto, su gran sed de deseo no le rinde verdaderamente estabilidad y no le impide sucumbir a la tentación. Sin embargo, necesita tranquilidad y aspira vivir un amor pacífico. Pese a su comportamiento frívolo, busca la seguridad emocional que necesita. El Enamorado: Tiene encanto, ama gustar, seducir y no pasar indiferente. Sin embargo, es un hombre que tiene tendencia a dispersarse, a revolotear, a variar los placeres y acumular las aventuras. Está siempre dividido entre el deseo de ir, quedarse o experimentar nuevas experiencias. Por lo tanto, es muy difícil que pueda establecerse y participar de una relación a largo plazo.

El Ahorcado: Profundamente idealista y dedicado, es un hombre que está dispuesto a ser emocionalmente dependiente. Es capaz de amar apasionadamente e irracionalmente sintiendo la necesidad de entregarse totalmente a una mujer. Pero, es igualmente capaz de ignorar sus deseos y renunciar a toda relación sentimental. Por lo tanto, conoce numerosas dificultades para llevar una vida amorosa serena. La Templanza: Es un hombre muy comunicativo, complaciente y agradable. Sin embargo, no está realmente dispuesto a establecerse y comprometerse en una relación porque no es verdaderamente fiel. Aunque busca una relación auténtica y privilegiada, prefiere aprovechar todos los deseos de la vida y aventuras que se le ofrecen. La Casa de Dios: De naturaleza hipersensible, ese hombre se deja fácilmente perturbar por sus emociones. Su inhibición le impide revelar sus deseos y sus sentimientos. Así, lleva una vida sentimental irregular y es propenso a vivir a menudo amores a primera. Con él, no se debe esperar poder construir una relación situada bajo el signo de la armonía.
El Mundo: Es un hombre independiente, carismático, delicado que rechaza todo sentimiento de posesividad y que ama sin preocuparse por el mañana. Sus sentimientos son profundos e intensos. Aspira a vivir una relación carente de todo problema con una persona que esté a la altura de sus expectativas y que le permita su espacio de libertad. El Sol: Es un hombre cálido, agradable, franco y radiante de energía. Está hecho para vivir la felicidad perfecta, el gran amor. Una vez que él encuentra la perla rara, mantiene una relación profunda, sincera y duradera. La vida a su lado es armoniosa y llena de dinamismo y alegría. El Loco: Muy independiente y amante de la libertad, es un hombre que carece totalmente de discernimiento en sus elecciones amorosas y que nunca logra vivir una relación estable. Ligero y despreocupado, huye de sus responsabilidades y se deja llevar por sus impulsos y sus deseos sin tener en cuenta las consecuencias. Está siempre preparado para vivir nuevas aventuras. Por eso, entonces, le es difícil encontrar la felicidad y comprometerse.






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