La importancia de los Planetas

Escrito por Eva

La Astrología toma en consideración a los 10 planetas de nuestro sistema solar. Entre ellos se encuentran el Sol y la Luna, que también son considerados planetas para la Astrología. Después vienen Mercurio, Venus, Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno y Plutón. La Astrología tiene también en cuenta a los astros menores como la luna oscura, los asteroides o los nódulos lunares. Pero no vamos a hablar de ellos en este artículo.

En una carta astrológica cada planeta desempeña un papel determinado y representa una energía. Su influencia depende del signo en el que se encuentra, así que podemos distinguir dos categorías planetarias: los planetas personales (llamados a menudo rápidos) y los planetas colectivos (llamados lentos).

Los planetas personales son el Sol, la Luna, Mercurio, Venus y Marte. Se les llama rápidos porque recorren el círculo del zodiaco en menos tiempo (28 días para la luna y 220 para Marte). Pasan de un signo a otro bastante rápido y sus energías variarán en función del signo astrológico del sujeto en cuestión.

Los demás planetas, llamados lentos, hacen el círculo del zodiaco a una velocidad que puede tardar entre 12 años y 249 años según los planetas. Se les llama planetas colectivos ya que permanecen más tiempo en un signo. Sus energías tendrán consecuencias en varias generaciones. Su influencia es menor sobre el individuo en sí.

Conviene recordar :


La psicología general de un sujeto está condicionada por dos planetas, también conocidos con el nombre de Luminarias: el Sol y la Luna. Tienen una gran importancia a la hora de elaborar la carta astral de una persona.

A parte del Sol y la Luna, los planetas pueden sufrir durante el año un fenómeno de retrogradación. Esto es una ilusión óptica que hace que parezca que los planetas pasen de un sentido directo (opuesto al sentido de las agujas del reloj) al sentido inverso (sentido de las agujas del reloj) y luego retoman su movimiento habitual. La astrología tiene en cuenta estos fenómenos de retrogradación

La retrogradación de los planetas


De hecho, un planeta retrógrado pierde su influencia sobre el sujeto. La vida de un individuo nunca es estable y una carta astral puede tener una carta complementaria con el fin de obtener más precisión. Se dice que esta carta complementaria es una carta progresiva, ya que analiza las direcciones (o progresiones) secundarias. Estas se calculan a partir de la fecha de nacimiento del individuo al que se le añaden la edad. Por ejemplo, la carta progresiva de una persona de 20 años se calculará a partir de su cumpleaños y se le añadirán 20 días. Los resultados de esta carta complementaria ayudarán a aclarar la interpretación de una carta natal y podrá contener una alternancia de planetas directos o retrógrados.

La retrogradación de los planetas es relativamente frecuente a lo largo del año:

- Mercurio puede retrogradarse alrededor de 23 días al año,
- Venus puede retrogradarse unos 42 días al año,
- Marte unos 73 días al año,
- Júpiter unos 121 días al año,
- Saturno unos 138 días al año,
- Urano unos 152 días al año,
- Neptuno unos 159 días al año,
- Plutón unos 162 días al año.

La influencia exacta de los 7 planetas


Siete planetas actúan sobre la Tierra; la influencia de Urano, Neptuno y Plutón es apenas perceptible. Esto es debido a su lejanía. La Tierra absorbe los rayos planetarios y los distribuye en tres reinos presentes en la Naturaleza: animal, vegetal y mineral.

El Sol es una fuerza de expansión. Simboliza la vitalidad. Representa la parte masculina de un individuo. El Sol actúa sobre todo lo que es radiante y enérgico. Es el que da a las plantas su vigor.

La Luna es una fuerza de absorción, es una vitalidad estática. Actúa sobre todo lo que es inspiración: favorece la humedad, participa en la putrefacción. Dota a los individuos de un don de clarividencia y les proporciona sensibilidad psíquica y astral.

Mercurio es una fuerza de cambio. Actúa sobre todo lo que se transforma, todo lo que está en movimiento. Se le simboliza mediante las tormentas y tempestades. Mercurio es el signo del cambio. Confiere a individuo inteligencia y habilidad.

Venus es una fuerza de harmonía. Actúa sobre todo lo que es vital y endulza la vida. Simboliza la sensualidad, la dulzura, la feminidad. Proporciona al sujeto el don de amar y el de la harmonía.

Marte es una fuerza de dinamismo que representa la energía combativa. En la naturaleza podemos encontrar su influencia en la fuerza de los volcanes. Marte tiene una influencia positiva sobre el sujeto, ya que le dota de fuerza y valor.

Júpiter es una fuerza de cohesión. Es el signo de la organización e influye sobre la lluvia y la fecundidad en la Tierra. Confiere al sujeto sabiduría y sentido común.

Saturno es una fuerza de concentración. Este planeta actúa sobre todo en lo pesado: niebla y granizo. Incita al sujeto a tener más discernimiento y a ser prudente.

No podemos hablar de influencias astrales directas ya que el Universo es como un Ser cuyas partes serías interdependientes las unas de las otras. La vida de un individuo circula entre sus partes y constituye un todo formado por partes que no tienen sentido si no tienen un contacto con las demás partes. El hombre es un pequeño universo (microsoma) en el seno de otro más grande (macrosoma).

Para ser más precisos, el planeta Venus no va a influir en la vida amorosa de un sujeto, solo va a mostrar como este sujeto actuará en el terreno afectivo durante su existencia. Constituir su carta astral es un buen media de aprender a conocerse, a descubrir a la persona que se es realmente.

Las posiciones planetarias simbolizan lo que somos; no influyen directamente en nuestra vida, son los testigos esclarecedores de nuestra vida.

El astrólogo Christian Singer ha resumido esto a la perfección: “La forma en la que el mundo se me presenta cuando yo me presento (en el momento de mi nacimiento) define la forma en la que después debo –a lo largo de mi vida y mi acción en la tierra- serle presentado y que se me presente”. La astrología permite descubrir qué camino debemos seguir y puede aclarar a un hombre en caso de duda.






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