¿Cuál es el origen de la astrología?

Escrito por Eva

Desde la Antigüedad, los hombres eran conscientes de que existía una estrecha relación entre los fenómenos terrestres (cambios de estación) y el movimiento de los astros. Desde entonces no han parado de buscar la relación entre el cielo y la tierra, la causa por la que un cuerpo celeste implica un efecto visible sobre la Tierra. De hecho, fue a través de la observación de la posición de la luna y el sol y de su influencia sobre las mareas cuando los hombres fueron realmente conscientes de que había una relación entre el movimiento de los planetas y las consecuencias observables de forma física en la naturaleza. Así nació el cálculo de las efemérides y los calendarios.

Es en Alejandría donde la astrología levanta el vuelo. Durante el siglo II, esta ciudad egipcia era el centro cultural más importante de todo el Mediterráneo. Es aquí cuando se reencuentran las culturas griegas, egipcias y mesopotámicas. Gracias a Claudio Ptolomeo, todos estos conocimientos que procedían de culturas diferentes fueron reunidos y así nacieron los principios fundamentales de astrología hacia el 140 d.C. Ptolomeo era un gran matemático y un astrónomo muy reconocido en la época. Es él quien trasmitió la tradición astronómica griega que se impondrá en Europa hasta el siglo XVII. Sin embargo y aunque el primer horóscopo sea de origen babilonio (419 a.C.), podemos afirmar que es gracias a la ciencia griega y a Ptolomeo que los horóscopos fueran redactados de manera más racional. Sin ellos, no habríamos sabido completar un mapa del cielo.

Durante el siglo II a.C., la astrología hace su aparición en Roma. Los griegos, esclavos de los romanos, desvelan a sus amos los secretos de esta nueva ciencia. Bajo el reinado de Augusto, la astrología alcanza todo su esplendor, formando parte de las costumbres y tradiciones de los romanos. Es en este momento cuando pierde por completo su carácter religioso para convertirse en un arte adivinatorio.

En el siglo IV d.C, la astrología era considerada por algunas personas como una ciencia y por otras como una religión. El cristianismo rechazaba este arte adivinatorio, utilizando como pretexto que era una peligrosa superstición pagana. Así, la astrología desaparece poco a poco de las tradiciones, las cuales ocupará la fe cristiana. No será hasta la Edad Media cuando reaparecerá en Europa, reintroducida por los árabes.

Santo Tomás de Aquino introdujo de manera definitiva la astrología en el pensamiento cristiano. Gracias a sus trabajos, se creó una cátedra de astrología en la facultad de medicina de Bolonia, de Padua y de Milán. Numerosos médicos de la época sanaron a sus enfermos teniendo en cuenta los principios de astrología.

El Papa León X, igualmente apasionado de la astrología, desarrolló los medios necesarios para la investigación en este dominio. Creó una cátedra de astrología en la Sapiencia. En Francia, Luis XIV en persona se hacía aconsejar por el célebre astrólogo Galeotti. En lo que se refiere a Catherine de Médicis, seguía los consejos esclarecedores de los astrólogos Luc Gauric, Cosme Ruggieri y Michel de Nostredame, más conocido como Nostradamus.

Después del reinado de Catherine de Médicis, los astrólogos de renombre obtuvieron el título de médico-astrólogo. Hombres como Morin de Villefranche, gran astrólogo del siglo XVI, aconsejaron a Richelieu con brío.

La astrología presente en la sociedad actual.


A través de la historia nos hemos dado cuenta de que la astrología era respetada y escuchada en las sociedades más evolucionadas de manera técnica e intelectual. Su importancia no dependía de la época, si no de los avances culturales de la sociedad. Las comunidades más abiertas del mundo gustaban de recibir consejos por parte de los astrólogos. Los dirigentes más importantes de todo el mundo (Luis XIV, Catherine de Médicis...) hacían llamar a los astrólogos. Durante el Renacimiento, periodo rico tanto en el campo de la ciencia como en el de la cultura, los astrólogos intervenían en la política del país. En Hungría llamaron a los astrólogos para decidir la fecha en la que debían construir la Universidad de Bratislava. En Inglaterra, los astrólogos tenían el estatus de embajadores. El saber astrológico se enseñaba en las Universidades sin ningún tipo de tabúes. Después vino el Siglo de las Luces, y filósofos como Diderot o Voltaire se dedicaron a burlarse de la astrología. Leibniz, filósofo alemán, declaraba que “la adivinación astrológica desembocaba en una “pura ilusión”. Sin embargo, la astrología y la observación del movimiento de los planetas fue uno de los saberes más útiles para la supervivencia de civilizaciones, particularmente en Egipto.

Los primeros calendarios adivinatorios aparecieron en Egipto, en China y en la América precolombina. Son las primicias de la astrología. Los más conocidos son los calendarios adivinatorios egipcios, a los que también llamamos calendarios nilóticos. Estos calendarios nacieron gracias a la observación de las fluctuaciones del Nilo y de la necesidad de prever sus crecidas. Previniendo las crecidas del río, los egipcios cultivaban sus tierras de forma más eficaz. La agricultura egipcia fue por lo tanto organizada en función de las previsiones de los calendarios nilóticos. El Nilo en Egipto siempre fue el río de la vida, toda la sociedad egipcia se organizó en torno a este último. Los astrólogos no buscaban controlar la naturaleza, como hacemos nosotros a día de hoy con los medios técnicos modernos. No; ellos buscaban vivir en harmonía con ella. La previsión de las crecidas era vital para la supervivencia de la comunidad.

1.500 años antes de nuestra era; solo con ver aparecer la constelación de Sirius, los egipcios era capaces de prever las crecidas del río y sabían determinar la llegada de un nuevo ciclo anual. Para los egipcios, ciencia y religión eran complementarias. Egipto fue la primera civilización en dividir el año en 12 meses y 365 días. Estos calendarios adivinatorios eran muy diferentes de la astrología como la conocemos hoy en día, pero fueron el punto de partida. Sin esta voluntad de los hombres por querer conocer el futuro, por querer prever las cosas, nunca habría existido la astrología.




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