Horóscopo 2017: ¡Salida de la crisis!

Escrito por Julia


Diciembre de 2016 nos abrió perspectivas, un rincón del cielo azul a ser devorado después de haber tenido que lidiar en el 2008 con un cielo bajo, una crisis mundial, su cuota de penas y sobre todo una pendiente fatal que algunos anunciaban ineludible. Aunque, los planetas que llevaron ese curioso baile nos dieron nauseas, mareo. Los grandes duelos cósmicos a los cuales se entregaron desestabilizaron nuestros grandes sistemas, jugaron con nuestros nervios y pudieron probar violentamente nuestra resistencia al odio, a la intolerancia, revolver nuestras bellas ideologías.

En el 2017, el embellecimiento previsto, esperada se perfila y podría por ultimo disipar la cobertura de nubes que nos pesa sobre las alas y el espíritu después tanto tiempo. Los planetas parecen querer por fin movilizarse para darnos soluciones, para colocarnos sobre la vía... ¡de la razón!

De nosotros depende elegir y aprovechar entonces las oportunidades que pasarán a nuestro alcance en el 2017, limar asperezas, innovar utilizando las lecciones del pasado y no apegarnos tercamente en nuestras posiciones. Saturno y Urano se unen en el 2017 para reactivar la economía, dar aliento a nuestras sociedades un poco al margen y, por qué no, dar sentido a nuestra existencia. Ciertamente, tenemos que mover las líneas y hacer concesiones (no sacrificios) para subir al tren de la evolución inexorablemente en marcha. Las tensiones son a menudo palpables, luchas, disputas de poder, los intentos de recuperación son inevitables. ¡Uno no cambia al mundo en un día!

Sin embargo, el caos puede surgir en el 2017, una nueva semilla, surgen nuevos principios. Apostamos al el dúo Saturno-Urano para reparar el daño o, más exactamente, para reconstruir sobre nuevas bases. Entre Saturno, el gran maestro del zodiaco, que toma solo riesgos calculados, y no construye nada sin tener en cuenta el pasado y Urano que juega con los electrones libres y tiende a llevar a cabo las ideas del futuro, será necesario lidiar entre las ideas sabias y ¡las ideas locas! Los dos compinches van sin duda a llevarnos por el camino de la sabiduría a su manera... para nuestro beneficio.

¿Qué prever? grandes reformas que revolverán nuestras ideas fijas respetando nuestros derechos fundamentales. Medidas sociales, políticas y económicas qué intentarán equilibrar (de reequilibrar) las cosas sin traicionar la ideología (libertad, igualdad, fraternidad) ¡por nuestros corazones! El arco celeste armonioso formado por Saturno y Urano en el 2017 debería evitarnos toda desviación fundamentalista y comenzar a alejar la amenaza de ¡guerras fratricidas! Preparémonos pues en el 2017 para tomar caminos nuevos qué nos ayudarán a aliviar los espíritus, a frustrar los complots posibles, a reunir adeptos alrededor de una voluntad de paz y, pues, a ¡evitar lo peor!

Separémonos entonces por un pequeño desvío que desde lo alto del cielo el gran astronauta Neil Armstrong, me perdonará, espero, y el que ilustrará entonces nuestro programa:¡Un pequeño paso para el alma, un gran paso para la Humanidad!

Gracias a todos estos guías humanos que nos muestran desde siempre la vía de lo divino en nosotros.En camino, queridos lectores y amigos, ¡para esta salida de crisis tan esperada!

Astrología mundial



Si la esperanza parece renacer desde el final del año 2016, porque ciertas configuraciones celestes parecen anunciar una salida posible de crisis, ni hablar de bajar la guardia demasiado fácilmente, de confiar ciegamente y de abrir las escotillas sin discernimiento.

Saturno y Urano deberían laborar de común acuerdo, desde finales de diciembre de 2016 luego de mayo (19) y noviembre (11), para reactivar y elevar los debates entre las naciones en guerra, favorecer los apaciguamientos y, por qué no, inducir acuerdos de paz! Esta alquimia celeste prometedora será sin embargo a menudo revuelta por otros aspectos planetarios más belicosos que, repetidas veces en el 2017, arriesgan, si no de comprometerse, al menos de socavar los esfuerzos consentidos por los pueblos para calmar los conflictos. Así podremos temer algunos fragmentos y posibles tensiones en marzo (alrededor del 3 y el 30) donde relaciones de poder, luchas para el poder no se excluyen y podrían sembrar el problema ¡aquí y allá!

Afortunadamente, la influencia cósmica dominante en el 2017 debería permitirnos controlar las derivas y soltar soluciones amistosamente para que, en nuestro país y en el mundo, la vía de la sabiduría se imponga. No se tratará únicamente de contener la rabia, la cólera, todos los sentimientos de injusticia que alimentan los levantamientos sobre el planeta. En nosotros está abrir también nuevas pistas qué permitirán a todos y a cada uno sentirse unido positivamente al mundo y de hecho, ¡al otro!

Si ciertos errores pueden aún ser cometidos en agosto (alrededor del 4) y en septiembre (el 28), si la intolerancia, la tontería y la deshonestidad tienen la vida difícil, tomamos nuestro mal con paciencia y tratemos de colaborar en la obra de paz que debería precisarse y emerger de los limbos de la ignorancia en el momento de un invierno de 2017 donde la última salva de honor lanzada por Saturno y Urano (el 11 de noviembre) podría abrir por fin una era más serena y más propicia a nuestra evolución individual y común. ¿La cereza sobre el pastel? El 3 de diciembre, Júpiter abre con Neptuno el baile de la inspiración, la elevación posible de las conciencias y nos propondrá hasta agosto del 2018 a superar el miedo. Un mes de diciembre a la altura de nuestras esperanzas y un año 2017 qué podría, lentamente pero con seguridad, cambiar radicalmente de actitud en el sentido común, empujarnos hacia el adelante y sobre todo… ¡hacia arriba!

PD: En el plan climático, si en el 2016 la cuadratura entre Saturno y Neptuno podía acentuar precipitaciones torrenciales, inundaciones, exceso y contaminación de todo género, tuvo quizás el mérito de alertarnos (más vale tarde que nunca) sobre la inminencia del peligro que amenaza nuestro bello planeta azul y sus habitantes, totalmente responsables, degradaciones cometidas y por lo tanto riesgos incurridos.

En el 2017, si no estamos al refugio de la intemperie y posibles remolinos sísmicos, particularmente en marzo (3 y 30), a principios de agosto y finales de septiembre, podemos esperar que nuestros dirigentes se den cuenta por fin de la urgencia de respetar a la Madre Naturaleza y tener en cuenta sus ciclos y sus necesidades en vez que un y siempre de los nuestros, ¡raramente esenciales! La dinámica positiva debería impregnar nuestro año y empujar a aquellos que están al mando a respetar sus compromisos anteriores (COP21 de diciembre de 2015) Quizás más por miedo a las represalias del cielo y de la tierra que por grandeza del alma.

Confiamos no obstante que, cualesquiera que sean las motivaciones de cada uno, la razón prevalece e inaugura una era de cambios, ciertamente lentos pero constantes, una evolución de mentalidades y una extensión de los medios puestos en obras para devolver sus colores y sus derechos a ¡nuestro universo! A finales del año 2017, Júpiter se combinará con Neptuno (el 3 de diciembre) para elevar los debates, impulsar nuestra inspiración y, esperemos, ampliar nuestra visión de este mundo que espera sin duda desde hace tiempo vernos crecer un poco o mucho, ¡apasionadamente!




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